Nació en La Paz el 14 de junio de 1766, fueron sus padres Manuel Sagárnaga, tesorero real, y María Carrasco Durán. Enviado casi niño a Chuquisaca, estudió leyes en la Universidad de San francisco Xavier, llegando al grado de Doctor el 14 de enero de 1790. De regreso a la ciudad natal, tomaba asiento entre los capitulares como regidor perpetuo. Eventualmente se desempeñaba como Subteniente de la séptima compañía del batallón provisional de milicias de La Paz, por despacho del Rey del 4 de abril de 1805.
Se casó con Josefa Arce Pereira, el 11 de abril de 1807, con quien tuvo una hija Gertrudis. Muerta su esposa se casó por segunda vez con Isabel Calderón, de diecisiete años, hija del regidor Juan Calderón de la Barca y Manuela Loza, el 2 de septiembre de 1809, tuvieron a Juana Manuela (1810).
Entre tanto, con otros compatriotas, en 1806 comenzaba a organizar fuerzas para lograr la independencia. Sagárnaga se destacó como agitador y propagandista de la revolución y sus escritos en pasquines aparecían en los muros más visibles de las calles de esta ciudad, provocando el entusiasmo popular y la ira de las autoridades españolas. Conspiraba con Murillo, los hermanos Lanza y otros revolucionarios, quienes se encargaban, a la vez, de organizar el partido y la movilización del pueblo.
Desempeñó varios cargos y tuvo participación en los principales sucesos históricos de su época. Tuvo intervención principalísima en la revolución del 16 de julio de 1809. Fue uno de los primeros conjurados contra los españoles por sus dotes de ideólogo, organizador del pueblo y propagandista.
El 24 de julio ante las fuerzas reunidas en la plaza se le hizo reconocer el cargo de Sargento Mayor de Ejército, organizó las fuerzas y lo hizo con todo empeño. Posteriormente fue nombrado Comandante de las fuerza expedicionarias, que salieron el 24 de septiembre con dirección a Tiahuanaco.
Sagárnaga fue apresado después de la batalla de Chicaloma junto con otros patriotas y trasladado a La Paz, el 27 de octubre de 1809; fue puesto en prisión, prestó su declaración preventiva el 22 de diciembre del mismo mes, y su confesión el 6 de enero de 1810. Siendo condenado a la pena de la horca el 29 de enero de 1810, en un patíbulo establecido cerca del centro de la Plaza de Armas.
Sagárnaga, cuyas memorias han pasado a la posterioridad, fue el último de los protomártires que subió al cadalso. Sucumbió a garrote. Descolgado su cadáver seis horas después, fue conducido al templo de San Juan de Dios y sepultado en su atrio juntamente con los restos mutilados de Murillo.
* Texto elaborado en base a:
“HOMBRES CÉLEBRES DE BOLIVIA”, Gonzales y Medina Editores
“MURILLO Y LA REVOLUCIÓN DEL 16 DE JULIO”, Floren Sanabria G.
“DICCIONARIO HISTÓRICO BIOGRÁFICO”, Nicanor Aranzaes