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16 de julio de 2007 - La Paz está de pie 
 

Discurso en las efemérides julias, 16 de julio de 2007

Acabamos de concluir una muy importante reunión con 15 alcaldes de la macroeregión que tenemos entre el norte de Chile, el sur del Perú y el occidente de Bolivia. Tenemos que avanzar en la construcción de la macroregión del Pacífico central, un lugar que no estamos mirando desde 4 mil metros sobre el nivel del mar y que es un punto excepcional en el que se interrelacionan nuestros pueblos y nuestras comunidades.

Conversando con nuestros hermanos alcaldes de la macroregión, veíamos la enorme significación que tiene La Paz, el departamento de La Paz, el occidente de Bolivia, con motivo de los equilibrios continentales.

Y por ello reafirmamos, con el concurso de nuestros hermanos y amigos alcaldes, reafirmamos estos desafíos que estamos afrontando con tranquilidad, con mucho compromiso, firmeza y patriotismo, en este nuevo 16 de julio.

Primero, el desafío de la transformación de la ciudad. Luego de recuperar la Alcaldía para la ciudad, estamos avanzando con la mayor decisión posible en construir los Barrios de Verdad para los amigos de nuestra ciudad, para vivir con dignidad.

Estamos revitalizando el centro histórico, para que el corazón de la ciudad vuelva a palpitar, vuelva a repartir energía vital a todos los barrios, a todos los distritos de la ciudad, para que lleven adelante los grandes proyectos, para que el desarrollo humano, en educación, en salud, en deportes, en culturas, tengan los avances que requieren especialmente nuestros niños y nuestros abuelos.

Estamos transformando la ciudad, volviéndola más segura frente a los riesgos naturales, estamos trabajando en una visión de seguridad ciudadana democrática y estamos impulsando, como parte esencial de la transformación, la participación ciudadana, la apropiación de la gestión por la propia colectividad.

Está en marcha este proceso. Estamos cumpliendo este desafío, que se suma a otro que es el del Bicentenario.

La transformación y los grandes proyectos de la ciudad tienen como punto de referencia el año 2009, cuando nuestra ciudad cumpla 200 años libre, de este fuego eterno que no se apaga, pero que tiene que traducirse en una ciudad metropolitana, en una ciudad competitiva, en un municipio con calidad de vida para todos, en un municipio inclusivo e intercultural.

Por esto, nuestro desafío es trabajar denodadamente estos años para que el Bicentenario nos encuentre, como seguramente la acción visionaria de los próceres lo quiso así hace 198 años, porque en la esencia de la libertad, en la esencia de la sublevación, en la esencia de la independencia, está la gente, está la igualdad, la equidad, la oportunidad, la esperanza, el sueño.

El Bicentenario nos tiene que encontrar con una ciudad distinta.

Estamos también frente a un tercer desafío, que esperamos que sea sólo coyuntural, en las escaramuzas del presente. Es el desafío de seguir siendo como La Paz, sin discusión alguna, el crisol de la nacionalidad, bisagra de la unidad nacional. Este desafío lo asumimos con cariño a nuestra Patria, con cariño enorme a esta ciudad que nos acoge absolutamente a todos, pero también con firmeza en nuestro diferendo con otras regiones del país, que también igualmente tienen y merecen desarrollo.

Es un desafío cifrado en estos grandes equilibrios, que en más de cien años hemos definido los bolivianos. Les hablaba de la macroregión del Pacífico Central y es La Paz y el occidente el que tienen que pesar fuertemente allí, para articular nuestro propio despegue de desarrollo en la región y el continente y que nos permita mantener una visión pujante de reintegración y recalificación marítima.

Estos grandes equilibrios que se han establecido durante cien años son los que nos están permitiendo, en momentos de tensiones, de definiciones y cambios, mantener la unidad nacional. Entrar unidos a la Asamblea Constituyente y salir más unidos de ella. Y por ello La Paz quiere evitar que prosperen estos elementos perturbadores de la unidad, de los equilibrios y de los procesos de cambio que estamos viviendo.

Por ello, la cita de este viernes 20 de julio es una cita con la unidad, es una cita con la patria, por eso estamos tranquilos, porque no estamos yendo a ninguna confrontación. Están acá nuestros amigos, nuestros hermanos de los Comités de Vigilancia de todo el país. A ellos les decimos que lleven el mensaje del más de millón de paceños que se congregarán en la Ceja, de unidad, de profunda unidad a partir del respeto de los grandes macroequilibrios que hemos establecido los bolivianos en la patria.

Bolivia, nuestra querida patria Bolivia, ha invertido entre ocho mil y nueve mil millones de dólares en estos 108 años para construir esta su sede, para hacer de La Paz la sede que le sirva al conjunto del país, absolutamente a todo el país. Sumas iguales o mayores las necesitamos, no para hacer otra sede, sino para industrializar el gas, para salud, para educación, para caminos, para desarrollo agropecuario, para seguridad ciudadana para toda Bolivia.

Y La Paz está para eso, para decirle a Bolivia, subiendo a El Alto, a ese lugar donde somos una sola ciudad, donde estaremos mirando de frente al Huayna Potosí, al Mururata, al Illimani, tendremos al lago Titicaca a nuestras espaldas, y miraremos los valles interandinos, los Yungas y la Amazonía, porque La Paz geográficamente es crisol de la nacionalidad. Está la amazonía, los yungas, los valles, el altiplano. Bolivia es La Paz y la Paz es Bolivia.

La sede no se mueve. Palabras sencillas y humildes, como es nuestro pueblo aymara, que dan cuenta de este conjunto enorme de sentimientos, de ideología patria que los paceños venimos cultivando.

En el momento en el que, además, ha resurgido con mucha fuerza el civismo nacional que siempre La Paz ha profesado. Se han vuelto a unir los paceños. Nos quisieron dividir el 2005 a paceños y alteños, nos quisieron separar a dos ciudades que somos una sola, nos quieren dividir a los aymaras de los quechuas, y a ellos de los mestizos, pero La Paz ha demostrado acá que somos uno solo.

Y por ello, este 16 de julio estamos más optimistas que antes, estamos más seguros del avance y del progreso, porque además estamos presididos por un gobierno nacional que ha apostado por el cambio, por un gobierno nacional que se identifica con las grandes mayorías nacionales y que está señalando el gran derrotero de los próximos 10, 15 o 20 años. La Paz está acompañando ese proceso.

La Paz sede de gobierno, La Paz capital política del país, La Paz vanguardia de la transformación.

En la perspectiva del Bicentenario estamos garantizando fondos de cooperación, la mayoría créditos, por 70 millones de dólares. Son 14 millones de dólares en ejecución desde hace tres días en los Puentes Trillizos, un crédito de la Corporación Andina de Fomento y que empezamos a ejecutar y entregamos las obras en el 2009.

20 millones de dólares del Banco Mundial, 10 millones para Barrios de Verdad y otros 10 millones para la infraestructura en educación secundaria. Otros 5 millones de dólares entre el Banco Interamericano de Desarrollo y la Corporación Andina de Fomento para emergencias, que esperamos que puedan desembolsarse lo más pronto posible.

5,5 millones de dólares de donación de nuestra hermana República bolivariana de Venezuela para los Barrios de Verdad y para el Parque Urbano Central, gestión personal de nuestro presidente Evo Morales. 20 millones de dólares en trámite con el Banco Interamericano para las bóvedas, los canales y la protección física de la ciudad. Son casi 70 millones de dólares, pero necesitamos por lo menos 30 o 40 más.

Y es que La Paz tiene proyectos, es que La Paz tiene programa de gobierno  y es que La Paz tiene derrotero fijado por la comunidad: los Barrios de Verdad, la Transformación del Centro, los Grandes Proyectos, la Seguridad física, la Seguridad Ciudadana, la Participación de la gente, son los ejes de un programa que quiere hacer de La Paz la vanguardia del desarrollo del país.

La Paz está de pie. La Paz está viviendo otro momento de gran esperanza como lo fue el 16 de julio de 1809. La sede no se mueve.