Discurso de inauguración de la nueva avenida Camacho, 6 de mayo de 2007
Este es el primer proyecto de otros 20 que están destinados a transformar el centro de la ciudad. Nuestro programa se llama “Para que Reviva el Centro” y se trata de una gran inversión; la más grande de toda la historia de la ciudad, para que el corazón del ciudad vuelva a generar sangre, energía a toda la ciudad.
Esta es una obra que tiene el destino de poner a La Paz, ya no tanto a la cabeza de las ciudades del país sino al nivel de todos las capitales latinoamericanas, en esta línea de transformación y de recuperación histórica, pero sobre todo de darle calidad de vida a nuestro pueblo y a nuestra población.
No ha sido fácil la tarea porque es una obra de carácter estructural. Lo que vemos, el nuevo asfalto, la señalización, las luminarias, este obelisco transformado es solamente el toque final de una obra que ha cambiado todo el paquete estructural de la avenida Camacho, que data de los años 30 del siglo pasado.
Nos hemos encontrado en este trabajo con un antiguo lecho, un antiguo curso del río Choqueyapu, con enormes pedrones, con un antiguo barrio de hace dos siglos y nos hemos encontrado, básicamente, con la tarea de transformar, de crear una avenida que sea como lo fue en más de 100 años: una especie de columna vertebral de todo el centro de la ciudad.
En este momento, tenemos una enorme Pasarela que va a transformar la Pérez Velasco en un hermoso paseo turístico, comercial y peatonal. Contamos con obreros trabajando en la nueva bóveda del río Apumalla. El lunes estamos empezando obras en la nueva avenida Buenos Aires, pero sobre todo tenemos proyectos de gran envergadura en el Choqueyapu, en la avenida Mariscal Santa Cruz, en la Pérez Velasco, en el nuevo Mercado Camacho, en el Parque Urbano Central.
Son algo más de 30 millones de dólares que, con el acompañamiento del Banco Interamericano de Desarrollo, estamos empezando a transformarlos en obras, en calidad de vida, en progreso para que las esperanzas y los sueños de La Paz, de los paceños y paceñas y de todos los bolivianos que viven acá, sean una realidad y que nuestra ciudad sea, nuevamente, una locomotora del desarrollo nacional, restituyendo la calidad de vanguardia de la transformación.
Le hemos puesto especial cariño al Obelisco porque acá en los años treinta del siglo pasado se convino hacer un homenaje a nuestras Fuerzas Armadas, a los héroes, al soldado, aquel hombre que derramó su sangre para defender la integridad territorial y los recursos naturales, recursos naturales que hoy han vuelto a propiedad de los bolivianos gracias a sus políticas patrióticas y gracias al compromiso del compañero Evo Morales.
Aquí convenimos en que había que restablecer el monumento, es un monumento histórico y es del maestro Luján, y habla de la derrota pero sobre todo de la victoria, habla del compromiso pero, además, habla de la perspectiva, de la muerte, pero también de la vida. Este es el conjunto de elementos que el maestro Luján nos trajo acá, y saludo aquí a su familia, y que han restaurado el monumento.
En este lugar (Obelisco), con las flores que caracterizan a la ciudad y al Alcalde jardinero, hemos hecho los tres escudos de las Fuerzas Armadas: uno del Ejército, otro de la Fuerza Aérea y el último a nuestra Fuerza Naval. Queremos que éste sea un lugar donde La Paz rinda memoria y homenaje a sus héroes porque nunca como antes, estamos viviendo un encuentro entre el pueblo y las Fuerzas Armadas para que todos construyamos el nuevo país.
Presidente, enormemente, reconocido por su presencia. Hemos querido que usted esté acá porque es el primer proyecto de los otros 20 de esta enorme transformación que se está produciendo en el Centro. Me preguntaba un periodista por qué solamente en el Centro y le recordaba que no, tenemos no 30 millones sino 50 millones dólares en las laderas para los Barrios de Verdad. Y aquí quiero recordar que el Presidente Evo Morales apoya el programa que es el otro componente de la nueva ciudad de la igualdad e integración entre hombres y mujeres del centro y de las laderas.
Por supuesto, el mérito silencioso es del obrero y de la obrera. A los trabajadores de la empresa Maco, a los trabajadores de Emavías, Emaverde, de Mantenimiento, de Servicios Eléctricos, mi profundo reconocimiento porque aquí han estado como hormigas, construyendo ladrillo a ladrillo este ejemplo de la nueva ciudad. Un aplauso para los trabajadores, técnicos, ingeniero y para quienes dirigen las empresas.
Y, por supuesto, el compromiso todavía tiene varios años adelante. Aquí está el Alcalde para reiterar ese compromiso con profundo amor por la ciudad. Gracias de nuevo Señor Presidente por estar con nosotros.