Discurso en el homenaje al 459 aniversario de fundación de La Paz, 20 de octubre de 2007
Queremos recoger en este 459 aniversario lo que sin duda debió ser el deseo más próximo a la historia, más próximo a la proyección de quienes fundaron la ciudad: hacer de esta parte del territorio, de esta parte de la América, un lugar de vida, de progreso, de desarrollo, porque en aquellos tiempos de los forasteros intrépidos, de los aventureros heroicos, se generaron condiciones para que por el influjo de los pueblos vivamos primero tiempos de rebelión y luego tiempos de libertad.
Han sido varios momentos esenciales los que La Paz, esta hermosa tierra, ha vivido a lo largo de estos 459 años, momentos estelares como aquellos que se incubaron cuando los aires libertarios fueron la primera demanda de nuestras comunidades. Las rebeliones originarias indígenas del siglo XVII fueron precursores de lo que, luego en 1809, eclosionó acá como grito libertario. Los antecedentes están, por supuesto, en Túpac Katari y Bartolina Sisa, pero la rúbrica de los Murillos, la rúbrica de los protomártires es la rúbrica de América.
En ese largo y primer momento, están los momentos de la vida republicana después de 1825 y nuevamente la fuerza de nuestros pueblos originarios, Pablo Zárate Wilca, otro de los hombres que contribuyó a lo que hoy día es nuestro terruño.
A fines del siglo XVIII se estableció que éste debía ser el lugar en el que se forjen los principales destinos políticos del país; se radicaron los poderes de manera definitiva, y luego ya la construcción de libertad tuvo connotaciones profundas de cambio y de transformación. No había sido suficiente solamente la libertad. La libertad había sido principalmente un instrumento de cambio, una herramienta para la transformación. Y por eso también La Paz, para decirlo a grande rasgos, fue el escenario de la insurgencia de 1952. Pero también La Paz, y por supuesto el conjunto del país, sobre el escenario de esta primera gran transformación de los tiempos modernos fue el gran baluarte de la democracia.
Fue, como lo señaló Murillo, como lo anunciaron mucho antes los próceres indígenas, cuna de libertad y tumba de tiranos. No pudieron sostenerse mucho tiempo los tiranos acá en La Paz, todos fueron arriados a la fuerza del viento de las multitudes libertarias de La Paz.
Y por ello hoy estamos viviendo un tiempo nuevo, la democracia abierta hace 25 años, ha sido en el escenario de La Paz el caldo de cultivo fértil para este momento de transformación que vive el país, difícil, como momento de cambio, complejo, contradictorio, pero sin duda orientado a que se restablezca plenamente la soberanía de la patria sobre los recursos naturales, para que se acabe definitivamente el tiempo de la discriminación, para que una sociedad de iguales todos aportemos al progreso de la patria.
En ese marco también acá estamos tratando de contribuir, con modestia y sencillez, pero también con mucho cariño y firmeza, a que la transformación no sea algo abstracto en un largo proceso histórico nacional sino que la transformación tenga rasgos específicos en la urbe, en la metrópoli, en esta ciudad tan bella que nos ha acogido a todos, en la que nadie es extranjero, en la que nadie es extraño, en esta sede política de la patria, en la que sin duda hay una voluntad de cambio.
Hacía cuentas y este es el octavo octubre que como Alcalde estoy acá gracias a la paciencia, al cariño y compresión de ustedes. Y mirando de reojo lo que ha pasado en estos ocho años, es posible afirmar que estamos en un camino adecuado, estamos también en un tiempo de transformación, estamos en un tiempo macizo, institucional, consistente, estructural de transformación urbana, estamos trabajando en nuestros barrios para convertirlos a todos en Barrios de Verdad, estamos comprometidos a una inversión en las laderas entre 40 a 50 millones de dólares para que todos tengan las mismas condiciones de vida.
Estamos en este momento, y con las molestias que todos sienten, pero que comprenden, en la transformación de nuestro centro histórico. Estamos trabajando para que reviva el centro, con una inversión superior a los 30 millones de dólares para reactivar este corazón de la ciudad, para que la energía llegue a todos sus confines en término de promoción económica y productiva.
No hemos descuido en este tiempo, no podíamos hacerlo por un mínimo de responsabilidad y compromiso con ustedes, no hemos descuido el trabajo de la seguridad física de nuestra ciudad, ya se han plasmado más de 40 millones de dólares en nuevas bóvedas, en nuevos canales, en la estabilización de suelos. Hace sólo una semana hemos logrado un crédito de 20 millones de dólares adicionales para completar en los años 2008 y 2009 el trabajo de la protección integral de la urbe.
Hemos construido más de 50 nuevas unidades educativas. La inversión es superior a los 20 millones de dólares, porque son grandes establecimientos para nuestros chicos. Y son también más de 30 millones de dólares que ya les hemos entregado a nuestros niños y jóvenes con el mejor desayuno escolar que tiene La Paz y Bolivia.
Pero los desafíos que tenemos son también muy evidentes. No son suficientes los 10 millones de dólares anuales que le ponemos a los barrios de La Paz en las pequeñas obras que nuestros dirigentes de las juntas de vecinos las definen. Estamos terminando en estos días, con la empresa contratada, el diseño final y vamos a empezar en el curso de las próximas semanas la construcción de los Puentes Trillizos. Son 14 millones de dólares que nos ha confiado la Corporación Andina de Fomento.
Podríamos hablar mucho más, pero me quedo acá para darles solamente estos elementos para que seamos conscientes de que todos, comunidad y autoridades, hombres y mujeres, que tenemos el privilegio de vivir en La Paz, estamos activando los mecanismos institucionales, financieros, urbanos y comunitarios para sellar y desplegar un proceso de transformación estructural de nuestra querida La Paz, para ponerla otra vez como capitana del desarrollo nacional, hermanada con todos los departamentos, equilibrando el desarrollo desde el occidente hacia el oriente, hermanándonos con el sur, construyendo el área metropolitana y pesando fuertemente sobre el Pacífico, preservando los grandes equilibrios nacionales que nos han permitido ser país en estos años, en estas décadas, en estos casi dos siglos, y alentando con nuestro empuje este tiempo de nuevos aires, este tiempo de Asamblea Constituyente, de autonomías, este tiempo de pueblos originarios, este tiempo de cabildos de dos millones, este tiempo de reafirmación de las identidades, pero sobre todo de este tiempo de despliegue de potencialidades de los paceños y de la patria.
Esto es lo que queremos aportar, queremos ser simplemente detonadores de este proceso de cambio, de transformación, pero al mismo tiempo de consolidación de largo aliento de nuestra ciudad, de nuestra urbe, de nuestro departamento, de nuestra región, y desde allí de nuestra patria.
Ese es el sentido más próximo de nuestro homenaje a aquel momento en el que ese grupo de aventureros se aposentaron en Laja y decidieron hacer un punto intermedio para vivir porque no vieron todavía la enorme riqueza aurífera del Choqueyapu, apenas conocían las enormes potencialidades de la comunidad de los quirquincha.
Seguramente esos días, hace 459 años, eran tan espléndidos en sol y clima como los estamos viviendo hoy, porque a los cuatro días se vinieron para acá. Y seguramente se maravillaron de esta enorme quebrada universal, construida por más de 300 ríos y riachuelos, debieron venerar en silencio al Illimani, y cuando se juntaron con el cacique quirquincho, debieron ratificar que este era un lugar ideal para la vida.
Hoy día quiero que ratifiquemos todos que éste es un lugar ideal para la vida, para el progreso, para el desarrollo, para el civismo, para la construcción de nuestra querida patria Bolivia. Y cómo no vamos a reafirmar este ideal, con estas personalidades y con estas instituciones que hoy día hemos homenajeado y condecorado. Ahí está el simbolismo de la pujanza del paceñismo y de los bolivianos que viven y vivimos en La Paz.
Este es un momento que, de manera estelar, entre todos lo hemos forjado como un momento de resurgimiento de la unidad y del paceñismo. Nos hemos juntado, en primer lugar, con nuestros hermanos de El Alto, nos hemos abrazado con nuestros hermanos de El Alto, nos hemos reconocido con nuestros hermanos de las provincias, nos hemos mirado a los ojos con nuestros jilatas, con nuestros mallkus de las 20 provincias; y aquí, en nuestra quebrada universal, los cívicos, profesionales, obreros, comerciantes, gremiales, choferes, universitarios, nos hemos reencontrado y queremos decirle a Bolivia que estamos en emergencia, no tanto por un tema que va a ser resuelto en estos días, sino en emergencia porque queremos estar de pie para aportar a la construcción del nuevo país, como lo estamos haciendo aportando en la construcción de la nueva ciudad.
Este es nuestro homenaje en este 459 aniversario. Seguiremos aportando. La Paz, el pueblo de La Paz es inmortal.