(Discurso en la inauguración de la Alasita,
24 de enero de 2006)
Voy a ser muy breve porque a las 12:00 llega el Ekeko, y quiero dejarle todo el tiempo a nuestro Presidente Constitucional para que él se exprese frente a este mundo de trabajo, a este mundo de compromiso, a este mundo de las manos que nos permite progresar.
Recordarle querido presidente Evo Morales Aima, que antes estuvieron acá cinco presidentes, cuando llevamos adelante nuestra gestión, unos con buenas intenciones y otros no tanto, no interesa. A todos ellos les encargamos, por instrucción del Ekeko, del dios de la abundancia, a ellos les encargamos varios de nuestros deseos.
Hoy día es distinto presidente Morales Ayma, hoy día es distinto porque usted es el gran Ekeko de Bolivia, usted viene cargado de las esperanzas que todos los bolivianos hemos depositado en ese momento en que entregábamos nuestro voto por el cambio y por la transformación, es distinta la situación.
No es que ahora necesitemos intermediarios, sino que hoy como nunca antes nuestros sueños, nuestras esperanzas, nuestros anhelos de justicia, de dignidad, de progreso, de soberanía, como nunca antes todos esos deseos están en el k’epi de Evo Morales Aima, el gran Ekeko de Bolivia, el que trae la esperanza, el que anuncia el nuevo tiempo, el que trae el pachaquti.
Por si acaso alguito le falta en el k’epi, aquí le tenemos todo lo que los paceños y bolivianos deseamos; deseamos la recuperación de nuestros recursos naturales, una nueva Constitución Política del Estado; deseamos nuevo país digno y soberano; deseamos un modelo económico con dignidad y soberanía; necesitamos un sistema político honesto y comprometido con el pueblo.
Y por supuesto los paceños y paceñas le apostamos a Tunupa, le apostamos al Ekeko, para que sea otra vez La Paz líder del desarrollo nacional, líder de la independencia, la verdadera independencia de la República.
Presidente querido, gracias por el honor de estar con nosotros, gracias por traer con usted tanta esperanza y tanta certeza de que ahora sí, ahora es cuando, ahora es cuando nuestros sueños se harán realidad, bajo la conducción del Presidente, pero con el concurso y trabajo de absolutamente todos los bolivianos; todos los bolivianos aquí representados en estos 4.500 artesanos y toda la patria. Compañero Evo, gracias hermano, por favor este es su pueblo, esta es su gente.