
La identidad de los diferentes pueblos autóctonos se conserva a través de ciertas señales exteriores, como la vestimenta. Esta se conservó con pequeñas alteraciones hasta nuestros días. Los hombres, a partir de la conquista, vestían ropa española si eran caciques, además de poncho indígena sobrepuesto Mientras las mujeres conservaron totalmente su vestimenta tradicional. Las piezas eran tejidas por la mujer de la casa, se utilizaba lana de alpaca y vicuña coloreada con tintas naturales.
Cada etnia tenía una decoración distintiva, algunas conservaban motivos muy antiguos que representaban a sus dioses, a elementos naturales o diseños geométricos.
Los obrajes, al sur de la ciudad de La Paz, eran centros de producción semindustrial de telas. En el siglo XVII existían más de cien telares.
